El miércoles subí un cerro de casi 400 metros y hoy no tengo fuerzas ni para salir de mi casa. Supongo que así es la vida. Hay días en los que, literalmente, podemos subir montañas y otros en los que nos ponemos a llorar con la simple idea de tener que dejar la casa.
O tal vez soy solo yo.
O tal vez es la depresión.
O tal vez no me esfuerzo demasiado.
Pero si pude subir y bajar un cerro entonces puedo salir de mi casa, energías tengo.
Entonces, ¿qué me falta? Las ganas de hacerlo.
Ese día me propuse subir la montaña y lo hice. Hoy me propuse quedarme en mi casa y lo hice. Todo se basa en la fuerza de voluntad al fin y al cabo (cuando no hay un impedimento físico).
Estando en la cima, le di gracias a mi cuerpo por permitirme subir, agradecí ser capaz de hacerlo. Hoy mi cuerpo siente las secuelas del esfuerzo y mi mente está abatida por otras razones que no puedo reconocer.
Supongo que no siempre hay que tener todas las respuestas.
Está bien no saber qué va a pasar después.
Está bien no saber porqué hoy me largué a llorar otra vez.
Está bien. Todo está bien.
Solo tengo que recordarme que la vida misma es una montaña, donde se hacen paradas para disfrutar la vista, donde hay trayectos más difíciles que otros, donde la cima es la meta personal de cada uno, para muchos es la felicidad, es lo que motiva a caminar. Me doy cuenta que no sé cuál es la cima a la que quiero llegar en esta montaña que es mi vida y creo que por eso muchas veces no tengo ganas de caminar. Pero ahora mismo me digo a mi misma que está bien no saberlo. Solo debo seguir caminando, seguir subiendo y en algún momento veré cuál es mi propia cima y por fin tendré la motivación para subir.
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25 marzo, 2016
24 abril, 2014
Goodbye, Andrew.
Under the lights tonight
I turned around
And you stole my mind
With just one look
When I saw your face
I thought why not?
It took a minute, boy
To steal my mind.
Modificar el estribillo de Stole My Heart vagamente me sirve para resumir lo que pasó la noche que dio comienzo al mes de Febrero pero no es suficiente para explicar lo que me hiciste sentir, y más aún, lo que yo misma me hice sentir al proyectarte en mi mente. Mi mente funciona muy rápidamente, sobretodo cuando recién conozco a alguien. Intento descifrarlo y saber qué está pensando sobre mí, tareas en las que fallo completamente. Esa noche me tomaste por sorpresa. Me tocaste el hombro para llamar mi atención y cuando me di vuelta me dijiste un "hola" lo suficientemente alto para que se escuchara sobre el sonido de la música fuerte. Te miré, me pareciste lindo y mi mente rápidamente se decidió para formular un "hola" en respuesta. Te acercaste a mí y comenzamos a hablar. Y después las palabras dejaron de ser interesantes.
Me sentí deseada. Me sentí acompañada. Me sentí interesante. Es increíble todo lo que alguien desconocido puede hacerte sentir si aparece en el momento adecuado. En el momento en el que necesitaba sentirme de esa manera. Pero fue tu manera de hacerme sentir así lo que me dio vuelta la cabeza. Porque me abrazaste durante minutos. Nos quedamos ahí abrazados los dos, sin decir nada, balanceándonos lentamente de un lado al otro. Nos rodeaban cientos de personas pero no nos dábamos cuenta. Fue como estar en un trance, donde solo escuchábamos la música. Y mientras estaba contigo pensaba lo mucho que necesitaba alguien que me hiciera sentir de esa manera y lo patético que eso era. Porque por más que quiera ser auto-suficiente no puedo. En ese momento una pequeña luz de esperanza se encendió dentro de mí, de que tal vez esa persona podrías ser vos. Pero no soy nada ingenua y pronto me encontré auto-convenciéndome de que probablemente solo estabas horny y querías a alguien con quién saciar tus necesidades. No te culpo por eso, porque a mí me pasa todo el tiempo. Pero si te culpo por haberme pedido mi celular, te culpo por no haberlo dejado todo en esa noche. Porque después no mostraste el mismo interés que aparentaste tener. En cambio, yo si me interesé. Yo sí creí que había sido especial para vos como lo había sido para mí, pero después me dijiste que tu manera de apretar "puede resultar melosa y repugnante". Si me pongo a pensarlo no está muy alejado de lo que fue, pero en ese momento, fue mágico. Ignoré el hecho de que los besos siguen siendo un misterio para mí, porque no me hacen sentir nada, y me concentré en tu dedo recorriendo mis labios, en tus manos sobre la parte baja de mi espalda, tu sonrisa cuando me mirabas y el calor de tu cuerpo cuando estuvimos tan cerca el uno del otro. No pasé por alto, tampoco, tu impulso por hacerme sentir bien. Si bien fue negado, el intento fue divertido. Es curioso como a veces nos encontramos tirados boca arriba en nuestra cama, a la madrugada, e imploramos tener a alguien a nuestro lado que nos abrace o que nos toque descaradamente. Pero cuando tenemos la oportunidad, al menos en mi caso, no lo hago con cualquiera. Supongo que de ahí que las fantasías son tan especiales y por algo se llaman fantasías: porque en la realidad no funcionan.
Lo que intento decir es que tuve sentimientos nuevos gracias a vos, y no me arrepiento de nada, pero fue un error intercambiar Facebooks. Yo debería haber seguido al pie de la letra la lo que dice Marina, tendría que haber sido la primera en correr. Pero le quise dar una oportunidad a eso que estaba pasando, a eso que me estaba pasando. Después aprendí que eras bastante complicado, más complicado que yo ¡QUIÉN LO DIRÍA? Entendí que la que se estaba haciendo la cabeza era yo y que vos probablemente solo necesitabas alguien con quién hablar y te pareció que podría ser yo. Porque una vez que arrancamos a hablar, volcaste todo tu ser. Nunca es bueno mostrar todo de una, sobretodo por chat y no cara a cara. Pero sos complicado y cara a cara no se iba a dar. Estuve días pensando en vos, literalmente me costaba dormirme porque dabas vueltas y vueltas en mi cabeza. Me asusté, porque si alguien como vos me hacía estar así entonces llegué a la conclusión de que no estoy preparada para enamorarme, para estar 24/7 pensando en alguien.Me sentí deseada. Me sentí acompañada. Me sentí interesante. Es increíble todo lo que alguien desconocido puede hacerte sentir si aparece en el momento adecuado. En el momento en el que necesitaba sentirme de esa manera. Pero fue tu manera de hacerme sentir así lo que me dio vuelta la cabeza. Porque me abrazaste durante minutos. Nos quedamos ahí abrazados los dos, sin decir nada, balanceándonos lentamente de un lado al otro. Nos rodeaban cientos de personas pero no nos dábamos cuenta. Fue como estar en un trance, donde solo escuchábamos la música. Y mientras estaba contigo pensaba lo mucho que necesitaba alguien que me hiciera sentir de esa manera y lo patético que eso era. Porque por más que quiera ser auto-suficiente no puedo. En ese momento una pequeña luz de esperanza se encendió dentro de mí, de que tal vez esa persona podrías ser vos. Pero no soy nada ingenua y pronto me encontré auto-convenciéndome de que probablemente solo estabas horny y querías a alguien con quién saciar tus necesidades. No te culpo por eso, porque a mí me pasa todo el tiempo. Pero si te culpo por haberme pedido mi celular, te culpo por no haberlo dejado todo en esa noche. Porque después no mostraste el mismo interés que aparentaste tener. En cambio, yo si me interesé. Yo sí creí que había sido especial para vos como lo había sido para mí, pero después me dijiste que tu manera de apretar "puede resultar melosa y repugnante". Si me pongo a pensarlo no está muy alejado de lo que fue, pero en ese momento, fue mágico. Ignoré el hecho de que los besos siguen siendo un misterio para mí, porque no me hacen sentir nada, y me concentré en tu dedo recorriendo mis labios, en tus manos sobre la parte baja de mi espalda, tu sonrisa cuando me mirabas y el calor de tu cuerpo cuando estuvimos tan cerca el uno del otro. No pasé por alto, tampoco, tu impulso por hacerme sentir bien. Si bien fue negado, el intento fue divertido. Es curioso como a veces nos encontramos tirados boca arriba en nuestra cama, a la madrugada, e imploramos tener a alguien a nuestro lado que nos abrace o que nos toque descaradamente. Pero cuando tenemos la oportunidad, al menos en mi caso, no lo hago con cualquiera. Supongo que de ahí que las fantasías son tan especiales y por algo se llaman fantasías: porque en la realidad no funcionan.
Ahora recuerdo todo con un gusto agridulce. Es por eso que hoy decido decirte adiós. Hoy te borro de mi Facebook y de mi mente. Ya lo dije todo. Ahora quedas en este blog. Sos una experiencia y no un recuerdo. Supongo que no estabas destinado a ser algo más que eso.
Para terminar con este blog, voy a recurrir a mi querida Marina:
Oh dear diary I met a boy
He made my doll heart light up with joy
Oh dear diary it didn't work out
You're unwelcomed to the life of Hayley.
05 noviembre, 2013
Cómo cambian las cosas!
Pasó más de un año de mi última publicación, me acordé de este blog y se me dio por entrar a leer lo que publicaba. ¡Cómo cambiaron las cosas en un año! Nuevas experiencias, nuevas perspectivas sobre temas de la vida, nuevas personas... Já, ¡quién diría que los 18 me iban a modificar tantas cosas! No sé si fue algo en mi inconsciente que se activó y dijo "es momento de vivir" o qué pero estoy contenta de que con la nueva cifra se me haya dado la oportunidad y yo misma me haya dado la oportunidad de experimentar cosas nuevas. Y cualquiera que lee esto pensará "oh, tuvo sexo!" No, señores. Solo me besuqueé con algunos desconocidos (algo que si me lo hubieras mencionado un año atrás no hubiera sido capaz de hacerlo). Si, mis pasitos son de tortuga pero son pasitos al fin y al cabo. Me di cuenta que si bien es una experiencia interesante, no he sentido ese supuesto cosquilleo interno o ese deseo a que nunca se termine que dicen que sentís cuando besas a alguien que te gusta, que querés. Y es porque no he besado a alguien que me guste o quiera todavía. Hace unas semanas besé a alguien que creía me gustaba y no sentí nada...no hay atracción. Es muy simpático, cariñoso pero no hay onda de mi parte y hoy lo dejé en claro. No es justo para él que le de esperanzas de que pase algo que no va a pasar ni tampoco es justo para mí sentirme forzada a besarlo o a sentirme atraída. Ya va a aparecer alguien que me atraiga intelectual y físicamente. Apurar las cosas no sirve de nada, las migajas solo te dejan con ganas de comerte el pan entero.
Por otra parte, estoy saliendo más. Sí, finalmente disfruto de las noches. Encontré mi lugar, diría mi amiga cuando entramos "me siento en mi elemento". Y ES GENIAL. Lo necesitaba. Le di oportunidad al alcohol, me enamoré del Martini y le soy fiel. No, no me emborraché ni me interesa hacerlo. Pero me veo mucho más abierta con respecto a probar ciertas cosas nuevas.
Siento que cuando haga el balance al final de año de lo que fue voy a poder decir no fue un año como los anteriores, fue un año diferente y eso, para mí, es muy importante.
La dejo por acá, tal vez vuelva más adelante. No sé si los que me solían leer seguirán en el mundo del blog pero si es así haganmelo saber y me doy una vuelta por sus mundos virtuales.
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