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09 mayo, 2016

I'm not saying life is boring just predictable sometimes...

Terapia 45 minutos una vez por semana.
Clases de 150 minutos tres veces por semana.
Repartidos, deberes, pruebas, exámenes.
Cumpleaños de amigos.
Cumpleaños de familiares.
Feriados, vacaciones, festividades.
Salidas con la familia.
Salidas con amigos.
Lavar la jaula del conejo (a veces).
Lavar mi ropa (a veces).
Lavar los utensilios que uso.
Hacer la cama.
Ordenar el cuarto.

Así se pasan los días y cuando te das cuenta ya es fin de año.

Así es la vida.

No digo que la vida sea aburrida, solo que a veces es predecible. -Tom Fletcher

09 mayo, 2015

True love will find you in the end.

El hecho de que lo que me rodea cambie pero a mí me dé la impresión de que sigo igual me genera sentimientos encontrados. Hace como dos años atrás, mi mejor amiga se quejaba de que estaba soltera y se sentía desesperanzada porque el chico que le gustaba no parecía estar interesado en ella y ahora son novios desde hace poco más de un año. En aquellos tiempos, chateábamos seguido y estábamos horas hablando de todo un poco, imaginando situaciones, compartiendo chistes. Ahora nos vemos una vez cada varios meses y nos quedamos sin temas después de ponernos al día y quejarnos de alguna situación puntual. No es que las cosas estén mal entre nosotras, simplemente las cosas cambiaron y ya no hablamos de lo mismo. 
En tal solo un año, todo cambió para ella. Pero yo siento que mi vida se ha mantenido prácticamente igual...Quiero cambios positivos, quiero enamorarme con alguien que sea correspondido, quiero que las cosas den un giro. No se trata de mí, yo estoy bien como estoy. Necesito oportunidades, si no aparece un chico que me interese, es imposible que algo pase. 
Últimamente se me ha dado por ponerme a leer mis diarios y lo que escribía cuando era más chica, lo atribuyo a que dentro de un mes voy a llegar a las dos décadas de vida y estoy nostálgica. Hace unas semanas encontré unos archivos de Word con historias cortas protagonizadas por mi mejor amiga de la escuela y yo. Me acuerdo que las escribimos en el verano de transición de la escuela al liceo, aún teníamos los sentimientos de la escuela a flor de piel pero ya pensábamos en hacer cosas que hacen los adolescentes. Estas historias surgían de nuestras fantasías e involucraban a los chicos que nos gustaban, que estaban en primero de liceo, y a las chicas populares de nuestra clase. Fueron las últimas veces que vi a esa amiga porque al final entré a un liceo nuevo en vez de quedarme en el del colegio, pero escribimos todo dando por sentando que iríamos al mismo liceo y seguiríamos siendo mejores amigas. Lo que me llamó la atención de nuestras fantasías trascritas era nuestra concepción de lo que era la adolescencia y nuestra falta de valores. Me di cuenta que esa versión mía pre-adolescente de 11 años que escribió eso claramente tenía una mentalidad influenciada por las películas y las series de televisión que mostraban todo de una manera que lo hacía parecer interesante y divertido. Nuestro concepto de diversión adolescente estaba totalmente alejado de lo que en un futuro cercano fue mi concepto de diversión adolescente, y se acercaba más a mi concepto de lo que NO era diversión adolescente. En estas historias, nosotras con 15 años teníamos un novio y una segunda relación a escondidas. No solo le metíamos los cuernos a los dos sino que además nos divertíamos haciéndolo. También nos emborrachábamos, apretábamos en los cumpleaños de 15, hasta teníamos sexo. Todo era joda, joda, joda. Me sorprendí tanto al ver esto porque no me acordaba de que en algún momento llegué a pensar así. Pero me di cuenta de que esa no era mi forma de pensar porque yo todavía no tenía una forma de pensar, no tenía opiniones con respecto a distintos temas, era algo que había interiorizado y tomado como propio. Me bastó con analizar mi comportamiento durante el liceo, cuando tuve cumpleaños de 15, me vi rodeada de compañeros que estaban en la onda de apretar y vi a personas borrachas, para darme cuenta de que no tenía ninguna intención de vivir esas experiencias a esa edad. Ni hablar de engañar a alguien y tener relaciones sexuales, a lo máximo que llegaban mis fantasías era a soñar con que el chico que me gustaba gustara de mí y nos diéramos un beso. Mis intereses estaban tan alejados de lo que en algún momento interioricé como "divertido" al punto de que a las personas que sí consideraban esas actividades como algo divertido las etiquetaba como "putas" y "alzados". Digo esto para demostrar lo extremadamente opuesta que resultó ser mi forma de pensar a la edad de 15 años. Ahora me avergüenzo de todo lo que pensaba y decía. Sé que las cosas no son blanco o negro, que hay matices y que apresurar las cosas es cosa suya y no los hace malas personas. Sigo pensando que no está bien pero ahora ya no me creo mejor persona por haber decidido no hacer esas cosas.
Esto me llevó a pensar en los demás "pensamientos predeterminados" que podría tener en mi mente. Algunos, como en este caso, los erradiqué al darme cuenta que para mí, éticamente, las cosas no funcionaban así. Otros los mantuve durante un largo tiempo hasta que, gracias a otras personas, aprendí que las cosas no tenían que ser de determinada manera. Como fue el caso del "hombre de mi vida". Paso a explicar. Desde que era una niña me vi bombardeada por historias de amor donde la única meta de la mujer era encontrar al hombre de su vida, casarse y "vivir felices para siempre". Crecí creyendo en eso. No pensaba que mi única meta era encontrar a un hombre, pero si creía que la única forma de ser feliz era encontrándolo. Ahora sé que la felicidad es algo que se construye y que depende enteramente de mí. A veces me olvido y me pongo a pensar que si tuviera un novio mi vida sería mejor y me sentiría FELIZ. Pero no es así, si no soy feliz conmigo misma no lo voy a ser con una relación. Cada día me recuerdo que debo trabajar en mí y pensar en mis propias metas, lo que quiero lograr, lo que quiero hacer con mi vida. Claro que quiero encontrar a una persona especial pero mientras tanto, tengo que ocuparme de mí misma. En toda esta idea predeterminada de encontrar al "hombre de mi vida" reconocí otro pensamiento predeterminado: esa persona tiene que ser del sexo masculino. Siempre que imaginé mi futuro había un hombre, nunca una mujer y no porque fuera homofóbica o porque no sintiera atracción por las mujeres, sino porque nunca lo había visto representado. De hecho, siempre tuve una mentalidad abierta con respecto a la sexualidad. Me di cuenta a una edad temprana de que cualquier cosa que hiciera sentir bien al cuerpo y cualquier cosa que hiciera sentir bien al alma estaría bien siempre y cuando no atentara contra la voluntad de la persona que generara esos sentimientos. Es más, recuerdo con orgullo que una vez dije que los bisexuales la tenían clara porque disfrutaban "del helado de crema y del helado de chocolate" (frase que había escuchado en algún lado). Por eso supongo que la única razón por la que nunca imaginé que podría ser feliz encontrando al "hombre de mi vida" O a la "mujer de mi vida" es porque no tuve un ejemplo de felicidad en una relación entre dos mujeres. La única referencia que tenía de algún tipo de relación entre mujeres era de origen sexual por las películas eróticas que miraba en la tele a escondidas, e incluso en ese caso, sabía que era un acting y que no había amor mediante. Cuando jugaba con mi mejor amiga, no la de la escuela sino otra, mi mejor amiga de la infancia, hacíamos como si fuéramos una pareja y ELLA HACÍA DE HOMBRE. Nunca se nos ocurrió ser una pareja de mujeres porque teníamos como modelo esta única representación de pareja romántica que consistía en un hombre y una mujer. Las cosas que hacíamos, más cercanas a lo homosexual que a lo heterosexual, estaban justificadas por la idea de que estábamos pretendiendo ser un hombre y una mujer. Más tarde nos dimos cuenta de que la excitación que nos generaba toda la experiencia era justamente porque eramos dos chicas y nos llegamos a cuestionar si no seríamos lesbianas. Ahora ya no mantengo una amistad con ella pero es por ella que no descarto la posibilidad de que pueda llegar a enamorarme de una chica.
De estos pensamientos determinados que erradiqué, modifiqué y reflexioné al respecto hay varios. Lo que me lleva a concluir que en realidad no sigo siendo igual que siempre. Mi mentalidad cambió mucho. Lo que no cambió es el hecho de que aún no tuve una relación amorosa y ver que mi mejor amiga si tiene una es un recordatorio constante de lo que podría tener pero no tengo. Tuve oportunidades, pero ningún chico me gustaba de verdad. Ya tiré el primer beso a la mierda al besar a un extraño, no voy a hacer lo mismo con un noviazgo. Las cosas a su tiempo. Quisiera que no me afectara pero me afecta. Lo importante es mantener la esperanza y saber que las cosas buenas llevan tiempo y aparecen cuando tienen que aparecer. Al fin y al cabo, la relación que construya conmigo misma es la única que realmente tendrá valor. Yo soy la mujer de mi vida y encontraré a alguien que me acompañe en el camino.

Don't be sad, I know you will
But don't give up until
True love will find you in the end. ♪

24 abril, 2014

Goodbye, Andrew.

Under the lights tonight
I turned around
And you stole my mind
With just one look
When I saw your face
I thought why not?
It took a minute, boy
To steal my mind.

Modificar el estribillo de Stole My Heart vagamente me sirve para resumir lo que pasó la noche que dio comienzo al mes de Febrero pero no es suficiente para explicar lo que me hiciste sentir, y más aún, lo que yo misma me hice sentir al proyectarte en mi mente. Mi mente funciona muy rápidamente, sobretodo cuando recién conozco a alguien. Intento descifrarlo y saber qué está pensando sobre mí, tareas en las que fallo completamente. Esa noche me tomaste por sorpresa. Me tocaste el hombro para llamar mi atención y cuando me di vuelta me dijiste un "hola" lo suficientemente alto para que se escuchara sobre el sonido de la música fuerte. Te miré, me pareciste lindo y mi mente rápidamente se decidió para formular un "hola" en respuesta. Te acercaste a mí y comenzamos a hablar. Y después las palabras dejaron de ser interesantes.
Me sentí deseada. Me sentí acompañada. Me sentí interesante. Es increíble todo lo que alguien desconocido puede hacerte sentir si aparece en el momento adecuado. En el momento en el que necesitaba sentirme de esa manera. Pero fue tu manera de hacerme sentir así lo que me dio vuelta la cabeza. Porque me abrazaste durante minutos. Nos quedamos ahí abrazados los dos, sin decir nada, balanceándonos lentamente de un lado al otro. Nos rodeaban cientos de personas pero no nos dábamos cuenta. Fue como estar en un trance, donde solo escuchábamos la música. Y mientras estaba contigo pensaba lo mucho que necesitaba alguien que me hiciera sentir de esa manera y lo patético que eso era. Porque por más que quiera ser auto-suficiente no puedo. En ese momento una pequeña luz de esperanza se encendió dentro de mí, de que tal vez esa persona podrías ser vos. Pero no soy nada ingenua y pronto me encontré auto-convenciéndome de que probablemente solo estabas horny y querías a alguien con quién saciar tus necesidades. No te culpo por eso, porque a mí me pasa todo el tiempo. Pero si te culpo por haberme pedido mi celular, te culpo por no haberlo dejado todo en esa noche. Porque después no mostraste el mismo interés que aparentaste tener. En cambio, yo si me interesé. Yo sí creí que había sido especial para vos como lo había sido para mí, pero después me dijiste que tu manera de apretar "puede resultar melosa y repugnante". Si me pongo a pensarlo no está muy alejado de lo que fue, pero en ese momento, fue mágico. Ignoré el hecho de que los besos siguen siendo un misterio para mí, porque no me hacen sentir nada, y me concentré en tu dedo recorriendo mis labios, en tus manos sobre la parte baja de mi espalda, tu sonrisa cuando me mirabas y el calor de tu cuerpo cuando estuvimos tan cerca el uno del otro. No pasé por alto, tampoco, tu impulso por hacerme sentir bien. Si bien fue negado, el intento fue divertido. Es curioso como a veces nos encontramos tirados boca arriba en nuestra cama, a la madrugada, e imploramos tener a alguien a nuestro lado que nos abrace o que nos toque descaradamente. Pero cuando tenemos la oportunidad, al menos en mi caso, no lo hago con cualquiera. Supongo que de ahí que las fantasías son tan especiales y por algo se llaman fantasías: porque en la realidad no funcionan. 
Lo que intento decir es que tuve sentimientos nuevos gracias a vos, y no me arrepiento de nada, pero fue un error intercambiar Facebooks. Yo debería haber seguido al pie de la letra la lo que dice Marina, tendría que haber sido la primera en correr. Pero le quise dar una oportunidad a eso que estaba pasando, a eso que me estaba pasando. Después aprendí que eras bastante complicado, más complicado que yo ¡QUIÉN LO DIRÍA? Entendí que la que se estaba haciendo la cabeza era yo y que vos probablemente solo necesitabas alguien con quién hablar y te pareció que podría ser yo. Porque una vez que arrancamos a hablar, volcaste todo tu ser. Nunca es bueno mostrar todo de una, sobretodo por chat y no cara a cara. Pero sos complicado y cara a cara no se iba a dar. Estuve días pensando en vos, literalmente me costaba dormirme porque dabas vueltas y vueltas en mi cabeza. Me asusté, porque si alguien como vos me hacía estar así entonces llegué a la conclusión de que no estoy preparada para enamorarme, para estar 24/7 pensando en alguien.
Ahora recuerdo todo con un gusto agridulce. Es por eso que hoy decido decirte adiós. Hoy te borro de mi Facebook y de mi mente. Ya lo dije todo. Ahora quedas en este blog. Sos una experiencia y no un recuerdo. Supongo que no estabas destinado a ser algo más que eso.
Para terminar con este blog, voy a recurrir a mi querida Marina:

Oh dear diary I met a boy
He made my doll heart light up with joy
Oh dear diary it didn't work out
You're unwelcomed to the life of Hayley.

13 mayo, 2011

I'm an Underdog.

"Ella es original, nunca trata de encajar. Tiene una manera de ir siempre contra la corriente. Algún día verán lo hermosa que realmente es, sé que el último será el primero, el tablero se dará vuelta".


Underdog - Jonas Brothers

23 abril, 2011

Baby you're a firework, c'mon show them what you're worth!

Hay canciones que te hacen sentir comprendido. Otras te hacen sentir triste porque te recuerdan algo que te gustaría olvidar. Otras te sirven para descargarte cuando tenés un mal día. Otras simplemente son tan suaves y equilibradas que logran inspirarte incluso en tus días más confusos... También están las que nunca te van a gustar porque son demasiado irritantes, aquellas cuyo significado no encontrás y las típicas que pasan una y otra vez en la radio hasta el punto que las detestas. 
Pero hay otro tipo de canciones que generan muchos sentimientos, a tal punto que logran erizarte los pelos de la piel, hacen que tus ojos se empañen de emoción, te producen un cosquilleo en el estómago y unas ganas de gritar a todo volumen la letra de esa canción. Esas canciones son las canciones que te dicen que sigas adelante, que relatan como te sentís o te has sentido toda tu vida, por más que intentes ignorarlo y entonces cuando llega esa canción no podés evitar sentirte aludido. Te da esperanzas, te da fuerza, durante esos minutos que la escuchas te sentís poderoso, empezás a pensar que debés tenerte más confianza porque es verdad lo que dice esa canción, sos valiosa, sos hermosa, tal como sos y debés demostrárselo a los demás, debés creertelo vos misma y de esa forma lograrás que los demás lo vean a través de tu cuerpo, de tu sonrisa, de la ropa con la que te vistas, el tono de tu voz, todo cambiará.
Es curioso como una canción de menos de 4 minutos puede darte un empujoncito para intentar cambiar aquello que durante 15 años ignoraste o no tuviste la voluntad necesaria para enfrentar. Tal vez es porque te conocés, y sabés que ésta no es la primeraé canción y no será la última que te hizo sentir así y tenés en claro que luego de un rato ese razonamiento y ese empujoncito quedan en el olvido, ya sea porque ves algo que te disgusta, o porque creés que ciertas cosas de tu vida deben cambiar para que puedas hacerlo o simplemente las olvidás con el estúpido consuelo de que "en algún momento tendrás esa autoestima que siempre soñaste tener".

Já, ésta es la historia de mi vida. Las películas, las canciones, me dan deseos de cambiar, de ser la persona que siempre quise ser. Esa persona que no tiene problema para decir lo que piensa en público, esa persona que tiene facilidad para simpatizarle a las personas, ésa persona que al parecer no se mata pensando y solo actúa, se deja fluir, sin pensar mucho en lo que puede llegar a pasar. No es que me moleste ser yo, hay varias cosas en mí que me gustan y aparecen a flote en mi mente cuando más necesito considerarlas. Lo mismo pasa con momentos de mi vida, hay cosas como mirar películas con mi madre un viernes a la noche, o salir con mi mejor amiga al shopping que no cambiaría por nada. Porque son especiales para mí, simples pero especiales. Es solo que tiendo a admirar a esas personas que tienen la capacidad de ser sin que les importe un comino lo que otros vayan a opinar o pensar. Y a veces temo vivir toda mi vida admirando a otros en lugar de admirarme a mi misma. Igual, me voy a auto-consolar diciéndome que tengo 15 años y supuestamente tengo mucho por recorrer aún. Me gusta tomar como ejemplo a esos profesores que tuve y me dijeron "cuando era chico era muy tímido, no hablaba en clase ni nada. Ahora que soy grande, no me importa nada". Espero poder decir eso cuando sea grande. ERROR. Voy a desafiarme a mi misma para poder decir eso con total honestidad en un futuro. Sin limites de tiempo.
Una vez leí en un libro que tenemos que cambiar expresiones como "Debería", "Quisiera Tener", "Ojala Pudiera" por "Voy A", "Si Pongo Empeño Podré Conseguirlo", "Puedo Hacerlo" y tan pronto como lo leí creí que estaba completamente en lo cierto.
Así que no sé cuanto tiempo me llevará ganar esa confianza, más bien sacarla de ese lugar oculto en el que está. Solo sé que voy a lograrlo.


Datito: la canción que inspiró esta nota, fue Firework de Katy Perry.

14 abril, 2011

Un viaje en ómnibus

Hoy tuve uno de esos momentos en los que ves a tu alrededor con otros ojos. en los que tu mente no está dándole vueltas a ningún asunto, ni pensando en algo del pasado o el futuro. Toda tu atención se centra en los demás, en las personas que están cerca tuyo, lo que te rodea, lo que tocás con tu cuerpo. El suelo donde se apoyan tus pies, la mochila que descansa sobre tus piernas, tus dedos sobre el mp4, listos para cambiar de canción cuando la que estás escuchando se termine. Ese momento transcurrió en el ómnibus, de camino a mi casa. Me encontraba escuchando canciones de The Fray y creo que fue la voz peculiar de Isaac Slade la que me transportó a otro universo mental.
Sentí como si mi mente le hubiera cerrado las puertas a todos los pensamientos molestos que intentaban manifestarse en mi cabeza. Presentía que al llegar a mi destino, podría caminar hasta mi casa al ritmo de la música, dejando que esta le diera una perspectiva diferente al clima y a mi malestar físico. La música permitiría que, a pesar de esos dos factores negativos, yo me sintiera completamente bien.
Al ver los rostros de las personas sentadas frente a mí, intentaba adivinar su estado de ánimo, ¿qué estaría pasando en sus vidas en ese momento? Hay tantas cosas que no conocemos de los demás, las logran ocultar tan perfectamente bien que son invisibles para otros. Me preguntaba si esas personas estarían ocultando algo. ¿Su expresión de cansancio sería causada por un largo día de trabajo o por un gran problema familiar? O tal vez era a causa del día: nublado y húmedo, con ausencia de viento y falta de vida.
Sin dudas había algo que les faltaba a todas aquellas personas que pudieran sentirse abatidas o incluso algo deprimidas: una buena canción que llegara a tocar las fibras más sensibles de su cuerpo y les recordara lo que son las buenas sensaciones de la vida, aquellas pequeñas cosas que nos hacen sentirnos completamente vivos aunque sea por unos minutos. Son esas las cosas que nos demuestran que nuestra vida tiene un lado hermoso que podemos disfrutar desde lo personal. Yo lo encuentro a través de la música, mediante las películas que me hacen reflexionar, cuando veo a los niños reír, gracias a los abrazos de mi mamá y cuando tengo inspiración para escribir. Una vez que alguien encuentra aquello que le da sentido a su día a día, aquello de lo que se enorgullece sentir o poder hacer, se acerca más a la felicidad personal.
Me atrevo a decir que todos tenemos ese algo que nos pone de buenas en un día gris, ese alguien que nos hace reír después de llorar, ese algo o alguien que nos da esperanzas y ánimo para seguir. Y todas las personas deberían darse cuenta de eso.
En los momentos en los que menos nos preocupamos por estar bien, las mínimas cosas de la vida nos demuestran que siempre podemos estar bien, todo depende de como veamos aquello que nos rodea, de como tomemos ese día gris o esa larga jornada de trabajo.

Es increíble lo que uno puede llegar a reflexionar en un viaje de 10 minutos de ómnibus, con música y observación panorámica.

11 marzo, 2011

Soy una persona nostálgica.

Tengo mis momentos de nostalgia, en los que recuerdos borrosos de mi pasado invaden mi mente y me quitan del presente. Cuando un recuerdo invade mi mente, los hechos y las personas permanecen como las recuerdo pero mis sentimientos hacia ellas y la sensación que me produce tener ese vistazo al pasado, va cambiando según el lugar que ocupan ellas en mi presente. Un recuerdo muy hermoso, lleno de cariño, diversión, amistad y pureza se vuelve el recuerdo más doloroso, amargo y angustioso cuando en tu presente sabes que ese amigo te engañó, disfrazó sus opiniones y sentimientos hacia ti, no te defendió cuando tuvo la oportunidad y termino haciendo que desconfiaras de la honestidad de esa amistad que tanto tiempo compartiste con él.
Todos esos momentos lindos, esas risas, esas confesiones de madrugada, esas películas de terror, esas anécdotas, esas salidas, esas simples cosas que antes te hacían sentir tan afortunada comienzan a molestarte tanto que desearías no haberlas vivido. Porque no puedes evitar recordarlas ahora con pena, sintiendote culpable de recordarlas, sabiendo que es mejor dejarlas atrás porque lo más probable es que ese amigo ni siquiera las recuerde y si lo hace, ojala que lo sufra igual que yo.

Sí, todo este post comenzó a causa del aburrimiento que me llevó a mirar fotos viejas, de lindos momentos que recuerdo con alegría. Sin embargo en una de esas fotos apareció ese amigo (cuyo género no es relevante) del que estoy hablando y me transportó a esa época en la que las cosas aún funcionaban, llevándome aún más atrás a aquellos momentos en los que las cosas claramente eran hermosas. Me parece que soy una pelotuda por seguir dándole vueltas al asunto pero es que realmente nunca terminás de conocer a alguien. Y eso me inquieta, me lleva a pensar y llego a la conclusión de que lo mejor es no darle mucha confianza a alguien, pero no puedo no hacerlo, es satisfactorio depositar parte de tu confianza en un amigo, contarle como te sentís e incluso lo que te está inquietando, tus opiniones. Es una sensación hermosa la de sentir que el otro te entiende y que quiere ayudarte porque le importás y se preocupa por vos. Cuando todo eso se va al carajo y te das cuenta que elegiste mal a esa persona, porque al parecer no era tan sincera y solo te quería para distraerse, duele.

Y duele también recordarlo, pero para liberarme de eso necesito recordar y permitirme sentirlo por más feo que sea y aunque sé que no tiene sentido lo hago igual. Estoy siendo subsionada por un tornado de emociones en el que no me quiero meter, porque al final me bajonea y no es la idea.

En la vida hay que estar lo mejor posible y mirar siempre para adelante. Es fundamental dejar el pasado atrás. Y yo opino que para hacerlo hay que aceptarlo y dejarlo ir... no estoy lista para aceptarlo, aún lo recuerdo con bronca y tristeza. Llegará el momento en el que mi vida sea tan buena que eso será insignificante. Claro que depende de mí...tengo fe en que voy a lograrlo. Porque NO VALES LA PENA, MI VIDA ES DEMASIADO VALIOSA COMO PARA DARLE IMPORTANCIA A UNA PERSONA TAN ENTREVERADA Y FALSA COMO VOS.

Y termino citando a una de mis bandas favoritas Simple Plan. Porque mediante sus palabras proceso lo que yo misma pienso y me reconforta saber que no soy la única que lo vive de esa manera.


"Gracias por demostrarme que no se puede confiar en los mejores amigos y gracias por mentirme, la amistad y los buenos momentos que pasamos puedes quedártelos.
Cuando las situaciones cambien, me recordarás amigo. Estarás deseando que este ahí para ti. Seré la persona a la que más extrañes pero solo encontrarás mi fantasma. Mientras el tiempo pasa te preguntarás porqué estás completamente solo."

Thank You - Simple Plan

18 octubre, 2010

Evasión

Evasión. Todos somos víctimas de la evasión. ¿Nunca observaste la cantidad de gente que escucha música al caminar o transitar por la calle? Yo sí. ¿Alguna vez te preguntaste por qué será? Yo me lo pregunto a menudo. Creo que lo hacemos para desconectarnos del mundo o simplemente queremos opacar nuestros ruidosos pensamientos que se vuelven más intensos cuando nos encontramos solos.
La música es, a mi criterio, el mejor método de evasión. Prefiero encerrarme en mi habitación, con mi música favorita a todo volumen, cantar, gritar y saltar, a salir por ahí a tomar alcohol o fumar porro. ¿Por qué no hago eso? Porque el efecto que te causa es inútil. No te ayuda a reflexionar, ni te ayuda a liberar tus tensiones. Solo te olvidás de todo durante un rato, pero el sentimiento que querías evadir, permanece.

Cuando veo a mi al rededor, suelo observar lo alegres que parecen todos y me siento miserable por no ser así. Pero luego lo vuelvo a mirar, desde otro punto de vista y me doy cuenta  de que la diferencia entre ellos y nosotros, es que ellos evaden sus problemas con diversión insana mientras que yo elijo reflexionar con la música. Soy valiente, me banco la soledad que me invade por momentos. No aguantarían el hecho de no pertenecer a un grupo. Su grupo lo es TODO para ellos y sin él no son NADA. Ellos optaron por la evasión a corto plazo y yo por la diaria y continua búsqueda del bien. Podrá ser el camino más doloroso, pero al final, no me voy a arrepentir de los errores que cometí al intentar olvidar lo realmente importante en la vida, aquello que nos ayuda a crecer.