28 diciembre, 2015

Una nueva realidad.

Por qué me cuesta tanto decirles a los demás que me siento como el culo?
Porque me da vergüenza sentirme como el culo.
Porque no quiero que me digan nada.
Porque no hay nada que puedan decir que haga que mágicamente deje de sentirme como el culo.
Porque me siento así y listo, no puedo cambiarlo de un momento al otro.

La depresión es así. Si estás deprimida, por más que intentes distraerte con algo tu mente es una nube negra densa que no te deja disfrutar nada. La angustia en tu pecho está latente, amenazando con salir y delatarte. Te sentís como el culo y encima te ponés una presión extra que es ocultarle a todos que estás como el culo. Entonces a ese sentimiento de mierda que ya tenés se le suma la preocupación. Y es un círculo vicioso.

Te sentís como el culo - intentás ocultar que te sentís como el culo - te sentís como el culo x2

Y qué pasa si no lo ocultás? Qué pasa cuando aparece la inesperada pregunta "estás bien?" que demuestra que tus intentos por esconderte no funcionaron? Entro en modo "pánico". Ahora voy a tener que hablar, y qué digo? Si ni siquiera sé por donde empezar. "Me siento así bajoneada todo el tiempo" digo. Y viene la culpa. Me carcome. "Sé que en teoría tengo todo para estar bien pero interiormente es distinto" -explico para intentar sacarme esa culpa, pero sigue ahí. Me dicen que me entienden, que lo que uno tiene y como uno se siente van por lados distintos. Me siento un poco mejor. Pero ahora me siento desesperanzada. Efectivamente, mi vida es hermosa y por esta puta depresión me la estoy perdiendo.

Qué hago?
Lloro hasta que se me sequen los ojos?
Me encierro en el cuarto a gritar y moquear y después me duermo?
Porque parece que por más que lo alivie con sesiones de descarga que involucran mucha lástima hacia mi misma (y lo patético que es darse cuenta de eso) ese sentimiento de mierda sigue ahí adentro. No se disuelve. Por qué no te disolvés? No entendés que me estás arruinando la vida? No entendés que ya sé que estás ahí y no tenés que recordármelo?

Y si lo acepto? Si acepto que estoy deprimida? Con toda la vergüenza, la humillación, la sensación de que soy patética? Parte de aceptar algo es ser sincera con respecto a ello. Si lo comparto, qué pasará? Será mejor? Será peor? Hará alguna diferencia? La gente me tratará de otra manera? Tendrán compasión? Es eso bueno? Es un trato especial? Me tendrán lástima? Me tienen que tener lástima? No me estoy muriendo, no tengo una enfermedad terminal. No tengo una discapacidad. No la tengo? Acaso la depresión no es una discapacidad? Te impide hacer las tareas de la vida cotidiana, te impide disfrutar, te impide reír, te impide demostrar tus sentimientos, te impide soñar, te impide creer, te impide vivir.

Si hubiera más consciencia sobre este trastorno o como sea que se le diga clínicamente, tal vez sería más fácil admitir que lo padezco. Y que ya no es auto diagnostico.

Tal vez es por eso que me genera tanto rechazo y me cuesta aceptarlo. Porque no hay un circulo de apoyo para las personas con depresión, no hay un trato diferenciado, a pesar de que realmente es algo incapacitante. El trato diferenciado no implica preferencia, implica tomar en cuenta las circunstancias de alguien y ser considerado ante ellas.

El día que arranque a trabajar, que pasa si estoy demasiado deprmida como para levantarme y falto al trabajo, avisando que no voy porque estoy, honestamente, "muy deprimida". Me van a dejar faltar sin consecuencias? Distinto sería si dijera que estoy físicamente enferma o que tengo "problemas personales" pero por qué no puedo decir la verdad? Porque la sociedad no sabe responder ante esa verdad, porque no la acepta y puede que sea porque no la entiende. Es muy fácil ignorar lo que no se entiende, difícil es enfrentarlo. Yo no entiendo porqué me siento así y puedo asegurar que es muy difícil lidiar con algo sin saber la causa. Sobretodo cuando la causa no es LA causa sino que son momentos de tu vida que interiorizaste de una manera que ahora te están pasando factura.

Toda esa angustia que tengo adentro la fui acumulando. Basta leer este blog desde la primera entrada para darse cuenta de que esto viene hace rato y ahora llegó al tope en el que ya no hay vuelta atrás. O le hago frente o me gana. Toda esa negatividad que fui acumulando, esas sensaciones de que soy inferior, de que no me entienden, de que las cosas me cuestan más a mí que a otros ahora se personificaron en Depresión. Es como una bola de nieve que fue rodando durante los años, haciéndose cada vez más grande y ahora es tan grande que no me deja avanzar.

Qué hago ahora? No me queda otra que intentar romperla de a pedacitos, porque de una no se puede.
Entonces? Tengo que aceptarla. Tengo que aceptarme. Perdonarme por haberme causado este problema. Porque fue mi forma de interiorizar las cosas la que me trajo hasta acá. Tengo que aceptar que tuve errores y que vi las cosas con lentes oscuros y reaccionar. Sacarme esos lentes, ya están viejos, ya no quiero usarlos. Quiero usar otros lentes, limpios, que me permitan ver las cosas con otra luz. Ahora soy consciente de que mis lentes están rotos, mi forma de ver el mundo no le hace justicia a la vida. Me queda cambiarlos, de a poco. Y acá aparece la paciencia y la perseverancia.

Cada vez que esos lentes me muestren algo que me de ganas de quedarme en la cama todo el día, voy a sacármelos y ponerme el otro par que está nuevito, porque lo usé pocas veces, con el cual voy a ver las cosas claras y no tan oscuras y terribles. Porque, efectivamente, las cosas nunca son tan geniales o tan terribles como pueden parecer y solo empezás a entenderlo cuando alguien con un par de lentes que funciona bien te lo hace notar.

La clave es no desanimarse cuando todo adentro tuyo te impulsa a hacerlo.
La clave es usar los lentes claros más tiempo que los oscuros.
La clave es crearme una nueva realidad, una que no sea tan terrible, una que este llena de oportunidades en lugar de obstáculos. una donde existan experiencias y no miedos, una donde sea un personaje activo y no pasivo.

En esta realidad, yo soy,
En esta realidad, yo flujo.
En esta realidad, soy libre.

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